martes, 30 de marzo de 2010

Anillos de Ceniza






Son mis voces cantando
para que no canten ellos,
los amordazados grismente en el alba,
los vestidos de pájaro desolado en la lluvia.

Hay, en la espera,
un rumor a lila rompiéndose.
Y hay, cuando viene el día,
una partición de sol en pequeños soles negros.
Y cuando es de noche, siempre,
una tribu de palabras mutiladas
busca asilo en mi garganta
para que no canten ellos,
los funestos, los dueños del silencio.

Alejandra Pizarnik


“PIZARNIK, UNA MUJER QUE HIZO POESIA CON EL CUERPO”



Un encuentro de poetas apuntó a buscar una visión de la obra de Alejandra Pizarnik, que eludiese los lugares ya comunes.

“Debemos sacarla del espacio de la víctima sufriente y suicida”, definieron.

Pizarnik fue una poeta excepcional, pero poco reconocida en vida.

“Encerrarla en una sola actitud es empobrecedor”, dijo Cristina Piña.

S.F.

Alejandra Pizarnik escribió que aspiraba a hacer “el cuerpo del poema con mi cuerpo”. Su propósito residía en concretar una metamorfosis pocas veces consumada en la literatura argentina: convertirse en el personaje de su absoluto verbal. Prueba de este intento son “La tierra más ajena”, “La última inocencia”, “Las aventuras perdidas”, “Árbol de Diana”, “Los trabajos y las noches”, “Extracción de la piedra de locura” y “El infierno musical”, entre otros poemarios.

El 25 de septiembre de 1972 se suicidó con cincuenta pastillas de Seconal y el mito de mujer maldita de la poesía, con el que se la asociaba por su estética literaria –en la tradición de Nerval, Rimbaud, Baudelaire y Artaud–, culminó con una frase, anotada en los últimos papeles de trabajo: “No quiero ir nada más que hasta el fondo”. En el homenaje que se realizó en la sala Victoria Ocampo, Cristina Piña, Alicia Genovese, Sara Cohen y Roberto Yahni analizaron cómo se fue insertando la poética de Pizarnik en las generaciones siguientes –en influencias o rechazos–, las simplificaciones a las que fue sometida su obra y la multiplicidad de sentidos que continúan suscitando sus poemas.


“La obra de Pizarnik puede tener una presencia intimidante, puede dejarnos desnudos y mudos por la perfección de su escritura y por el despliegue y abuso de la temática de la muerte que, además, es la de su propia muerte, trabajada con una maestría incomparable”, señaló la poeta Sara Cohen, autora del ensayo El silencio de los poetas. Cohen observó que más allá de la fascinación o el horror que despierta, Pizarnik consigue que el lector ingrese en el personaje construido en su ficción literaria. “No es mejor poeta el que mejor sabe decir sino el que más tuvo que enfrentarse a esa imposibilidad y, burlándola, inventó una lengua dentro de su propia lengua”, agregó Cohen. “No alcanza la palabra para habitar en ella, es un intento que siempre fracasa, sus intentos son la obra. Lo curioso es que la obra salta el límite impuesto a las miserias personales y acudimos al goce de lo estético y a lo patético del fracaso. Esto se encuentra llevado al extremo en Alejandra, pero no deberíamos padecer de ingenuidad creyendo que la literatura, es decir la ruptura con lo ya existente, se puede llevar a cabo si no es a partir de algo quebrado en la propia lengua, algo ya perdido, generador de formas inéditas.”


Genovese, también poeta –autora de Anónima y Puentes–, dijo que el mejor homenaje es la lectura de los poemas. “Volver a leer a Pizarnik es reubicarla, después de que su poesía transitó un proceso de recepción que va de su figura de culto, salta a la consagración y llega en la actualidad a la destrucción del mito Pizarnik, un ataque no siempre bien focalizado hacia aspectos de su obra y su personalidad”, explicó Genovese. “Aunque César Aira desmonta muchos mecanismos de la escritura de Pizarnik, le añade un plus de disvalor: la brevedad de los poemas, en una combinatoria de palabras nobles o prestigiosas, su carencia de impulso narrativo, su poca exhibición del proceso a favor de consignar poéticamente sólo el resultado”, precisó Genovese, que advirtió que la opinión de Aira es discutible. “La brevedad debiera considerarse un recurso poético ligado a la economía del lenguaje, que es un constituyente del lenguaje poético. Más allá del análisis de Aira, con el que se puede o no coincidir, tal vez resulte fructífero desmitificar a Pizarnik, no para desvalorizar su poética a favor de otra más lúdica y posmoderna, sino para sacarla del espacio de la víctima sufriente y suicida, que tal vez haya servido para que se la lea, pero que ahora actúa en sentido inverso”, razonó Genovese.


Cristina Piña, autora de una biografía sobre Pizarnik, se refirió a la articulación entre vida y poesía, la relación con la tradición y el nivel de experimentación en los géneros. “La literatura es la configuradora de la vida y el poema, espacio privilegiado para la indagación en la subjetividad”, aclaró. “Si bien en su poesía hay una vinculación muy fuerte con la tradición surrealista, frente a la idea de entregarse al impulso de la escritura ella manifiesta una actitud vigilante respecto de lo escrito que la acerca a Mallarmé. Así, articula dos tradiciones aparentemente contradictorias, mediante una poética de condensación y una actitud artística vigilante respecto de la poética.” La prosa de Pizarnik, “La condesa sangrienta”, “La bucanera de Pernambuco” y la pieza teatral “Los poseídos entre lilas”, según Piña, configura una utilización de lenguajes populares y un nivel de experimentación y transformación excepcional en los géneros poco investigada en los trabajos críticos. “Encerrarla en una sola actitud discursiva es empobrecedor porque su obra está permanentemente abierta a la producción de sentidos.”

sábado, 20 de marzo de 2010

Primera tarde de este Otoño ..





Descripción del evento.Se acerca el primer equinoccio del año, fecha en la que el día y la noche duran exactamente lo mismo en todos los lugares del mundo.

Exactamemte a las 14 horas y 32 minutos del 20 de marzo, aqui en Argentina, se sucedera el equinoccio, y con el motivo de realizar un trabajo de triangulacion nos uniremos en la Plaza de la Naciones, Av. Figueroa Alcorta al 2300, a metros del viejo ATC.

A partir de la 1:30 de la tarde, estan todos invitados para celebrar este momento del tiempo de la tierra, compartiendo entre todos de corazon. (pedimos ser puntuales para respetar los tiempos de realización de las tareas)

Aprovecharemos la ocasión para elevar los pedidos que cada uno triaga para la humanidad, uniendolos a lo que sera, el 24 de este mismo mes, la salida desde el Parque Centenario de la Caravana para la Paz.

Luego compartiremos mate, galletitas y charla...

Si juntos podemos sembrar un jardin, entre mas llegaremos a sembrar toda la tierra de luz, amor y esperanza.




llueve en esta tarde de otoño..



llueve en silencio/
imágenes calladas/
así en mi alma

lunes, 15 de marzo de 2010

el amor en los tiempos del cyber

La escritura es, originalmente, el lenguaje del ausente.
S. Freud



Lo que sigue fue posteado en Apostillas literarias, a cargo de Magda Díaz y Morales.
Doctora en Literatura, investigadora y docente. Ha escrito el libro 'El erotismo perverso de Juan García Ponce. Lenguaje y silencio', un estudio crítico-teórico literario sobre la obra del escritor. Se interesa por la Semiótica, la Narratología, la Teoría Literaria como base para el análisis del discurso literario. Actualmente, trabaja la Literatura metaficcional.
Por otra parte, reseñas y comentarios al libro El amor intangible, de René Avilés Fabila pueden encontrarse en muchos sitios de internet.

El tema que me interesó, el verdadero tema es el género epistolar en literatura en general y .. las cartas en particular.

Solo algunas, van como muestra:

"Las cartas de Milena"
Yo no las he leído. En realidad, tampoco estoy segura de que existan. O quizás sí. Ahora que lo pienso, recuerdo haber hojeado algún suplemento dominical en el que se daba noticia de su próxima publicación. Me refiero a las cartas que Milena Jesénska, escritora y periodista checa, le dirigió a Franz Kafka durante buena parte de sus vidas. O al menos eso es lo que se deduce del epistolario de Kafka, que sí he leído con placer y atención, como quien entreabre de puntillas una puerta mal cerrada y disfruta en secreto de lo visto.
Porque leyendo las cartas de Kafka es posible leer entre líneas las cartas de Milena. Éste es el abracadabra de la literatura epistolar: quien dirige hacia otro el rumbo incierto de su escritura se construye a sí mismo y construye a su vez la presencia añorada. De ahí que al mirar lo que nos fue vedado en realidad veamos mucho más, y a veces (objetivo sin duda indeseado) incluso nos veamos a nosotros...

post del 02 agosto 2008:

http://arboldedianaenelespejo.blogspot.com/2009/08/las-cartas-de-milena.html


Cómo serían las cartas que esa mujer escribió a Kafka ? Sin ellas, las célebres Cartas a Milena no hubiesen sido escritas jamás ..


El empleo del género epistolar en los cuentos de Córtazar contribuye a la expansión de lo fantástico. Las cartas permiten que la figura imaginaria que cada uno de los interrelacionados se traza del otro cobre una vigencia más intensa de lo que ocurriría en un enfrentamiento "aquí y ahora" de las partes. El escribiente y su lector están respectivamente relacionados con la misiva a un ausente y la misiva de un ausente. Esto redunda en una mayor facilidad en la elaboración de la fantasía, la cual adquiere en Cortázar consistencia de real y puede convertirse en lo real.
En "Cambio de luces", los personajes se encontrarán de resultas de un intercambio epistolar..

Sobre este relato hemos posteado en:
http://tardesdemateycuentosleopoldodeluis.blogspot.com/2009/11/cambio-de-luces.html



René Avilés Fabila, El amor intangible (México: Axial, 2008)

Cierto, cuando escribimos un correo-e a una persona especial para nosotros, especial en o por cualquier motivo determinado (de amor, de trabajo, de contar un secreto, etc.), pensamos un poco lo que vamos a escribir y no lo hacemos tan abiertamente por miedo a "un hacker o a que la estúpida máquina, por puro capricho, lo mande a otra dirección electrónica o vaya directo al ciberespacio, el limbo de los internautas", como dice el narrador de El amor intangible, del escritor y periodista René Avilés Fábila. Desafortunadamente, aquellos tiempos del envío de cartas por correo postal se han quedado en el recuerdo. Ahora llegan correos-e y está bien, pero aquella magia de las cartas con papel de color o alguna figura con el sello personal o con perfume a violetas, ya se ha ido.

Como el protagonista de la novela, también leí libros donde: "la dama enamorada conservaba un cofre con cartas, fatigadas de ser leídas diariamente, que le hizo llegar un hombre desesperado porque ella fue obligada a casarse con otro". Actualmente, se abre una carpeta para guardar los mensajes que lleguen por correo de determinado tema o persona que nos interese, y:


Basta con hacer click para enviar una solicitud de apoyo, afecto, amor o de lástima Sólo que la respuesta aparece en una pantalla con tipografía Arial o Times new roman, sin la letra nerviosa y agitada de la persona que sufre, sin su firma, es decir, sin la certidumbre de que fue enviada por un ser humano que padece y quiere, odia y se angustia, tiene miedo y desdeña, pide piedad o desea manifestar su rencor. Puede llegar como producto de una broma de mal gusto o como búsqueda frívola de relaciones sexuales. Es, incluso, posible "conversar" con personas en lugares remotos, lo que se califica con un ridículo neologismo: chatear. O verse las caras y los cuerpos a través de una cámara. No parece haber pasiones, sentimientos secretos tímidos. Domina la frivolidad. Todo ha quedado dentro de una fría computadora cuya inteligencia y perfección lógica es en el fondo aterradora y, desde luego, inhumana por más que sea creación del propio hombre.

El narrador-personaje va aficionándose poco a poco a la internet por diversión y entretenimiento. El matrimonio le parece espantoso y opta por la eterna soltería, esto lo hace estar solo, le gusta la soledad. Se refugia tanto a la computadora, que ésta se hace su mundo.

Un día, este personaje inteligente, preparado, que ha pasado los cincuenta años, que detesta el matrimonio, no cree en Dios, que le gustan mucho las mujeres pero sin compromisos que lo obliguen a nada de lo que él no quiere, infiel, le llega un correo firmado por Claudia Villa, escrito con ese lenguaje del MSN: x en lugar de por, q sustituto de que, los signos de puntuación nada más al final, a la inglesa, un mensaje con descuidos, sin acentos, mayúsculas innecesarias, etc. Era una compañera de la secundaria que había encontrado su correo por casualidad y le envía un mensaje. Se escriben varias veces hasta que deciden verse en persona, se encuentran y... Una circunstancia particular es que la tal Claudia envía sus correos con copia a Marlen, una amiga, al menos los últimos mensajes que manda.

De pronto, aparece en su bandeja de entrada un correo firmado por Fátima Moreno, una psicóloga. Este correo si estaba bien escrito, era coherente y poseía grados de inteligencia. Sin darse cuenta, van "tejiendo redes amistosas y complicidades". La relación entre ellos es muy interesante, intercambio de temas literarios, musicales, políticos y personales, dentro de los que entran los amorosos y sus teorías al respecto además de confesiones privadas, como por ejemplo:

Él:
Le diré lo que me dijo hace muchos años una amiga: Un amante sirve para muchas cosas: para satisfacerla a una sexualmente, para escuchar problemas que al esposo no pueden decírsele, por último, para consolidar el matrimonio. Yo estaba al borde de la ruptura y sentía a mi marido en parecida situación, incluso habíamos hablado de la separación. Como resultado de ese hastío, busqué un amante (nada más sencillo que hallarlos, los hombres son fáciles, predecibles y poco costosos) y dos o tres semanas de iniciado el romance, mis diferencias con mi esposo habían cesado y hasta me gustaba hacer el amor con él, sentir las diferencias eróticas. Al percatarse de mi cambio, pudo sentir de nuevo pasión por mi.

Ella:
Hay una frase que me gusta de Josef Rattner: "El placer sexual no es protagonista de la relación amorosa. Es decisivo para el amor, pero no idéntico a él".

Gracias a esta estrategia narrativa, los intercambios personales por correo, nos vamos enterando de la vida del protagonista y de Fátima, intercambios que llegan a ser muy íntimos sin atreverse a "enviar fotografías escaneadas" y él, hasta inventando crisis que después no se sentía capaz de resolver. Llegado el momento se deja el "hola" y se cambia por "cariño", hasta se dan los celos. La amistad gradualmente se convierte en amor, virtual, por supuesto. Sin embargo, hay algo importante que "mancha" estos inicios... Surgen obstáculos, necesidades, más inventos que la imaginación entrega y de los que es difícil salir.

¿Romper la virtualidad hace penetrar al "abominable mundo de la realidad" donde todo acaba, como expresa Fátima? o ¿el futuro del amor estará en el ciberespacio?

Y cómo sucede en el mundo virtual, la bandeja de entrada guarda otra sorpresa para nuestro protagonista y, también, le aguarda otra circunstancia en la vida real dentro del relato...

Es una novela con un final inesperado. Nada de lo que imaginamos puede ser o suceder, es. Recomiendo especialmente la intertextualidad tan rica que recorre la narración y los múltiples fragmentos de cartas amorosas de personajes literarios y políticos (lo que le escribe Trostky a Natalia, su mujer, es bellísimo, con fuerte carga sexual, como las de Joyce).