fotografía: Ceciliaen Rapa Nui, enero 2007Jared Diamond, el autor de Colapso, nos cuenta una historia patética acerca de los polinesios que vivieron en la Isla de Pascua y en cuya ecología y sobrevivencia tratamos de insistir.
El autor afirma que la historia de la Isla de Pascua es lo más parecido a un ocaso “ecológico puro” debido a una total deforestación que condujo a la guerra, el derrocamiento de la elite y de sus famosas estatuas de piedra que concluyó con la progresiva muerte de la población.
Los muchos sucesos vividos en la isla de Pascua han sido registrados por su descubridor europeo, el explorador holandés Jacob Roggeveen, quien descubrió la isla un día de Pascua – el 5 de abril de 1722 – y se preguntó acerca de “cómo diablos los polinesios habían alcanzado una isla tan remota en canoas pequeñas y llenas de agujeros, localizada a una distancia-tiempo de dos semanas y media, con la obligación de estar permanentemente, durante la mitad del tiempo achicando el agua”.
Pascua (Rapa Nui) tiene 106 kilómetros cuadrados, una altitud de 500 metros de altura, una topografía suave, con 27 grados de latitud sur lo cual le confiere un clima templado, su origen volcánico le proporcionan suelos estériles y su precipitación promedia 1.200 mm/ año.
Avanzan los desiertos
Las laderas fueron despojadas de sus bosques, (que ellos llamaban “lugar para obtener canoas” ), para convertirlos en tierras de cultivos y muy pronto los suelos se erosionaron por causa de la lluvia y el viento. Así desaparecieron todos los árboles de una especie llamada miru que los indígenas utilizaban para construir sus canoas, única posibilidad de salvar las vidas.
Pascua nos aporta el ejemplo más extremo de destrucción del entorno ecológico: la totalidad del bosque desapareció y todas las especies de árboles se extinguieron.
Y avanza el hambre...
Y las consecuencias inmediatas de la deforestación y de otros impactos sobre el medio ambiente, no se hicieron esperar: el hambre, el descenso de la población y la practica del canibalismo aparecen juntas.
Ya en 1774 el capitán Cook describiría a la población como “pequeña, enjuta, tímida y pobre”, y les toco caer en el consumo de carne humana.
Los habitantes de Rapa Nui eran hábiles en la construcción de embarcaciones de totora. En las vaka ama, pequeñas canoas con forma de balancín, los hombres salían a pescar a alta mar o a competir en algunas de las fiestas tradicionales de la Isla.
La decadencia espiritual
Cuando llegaron los europeos a Pascua, los 15 mil habitantes eran agricultores prehistóricos intensos, y sembraban batatas, ñames, taro, plátanos y criaban pollos, único animal domestico, y procesaban caña de azúcar. Se registran como evidencia de una agricultura intensa – como dato interesante- los hoyos rodeados de piedras, de dos y medio metros de diámetro y hasta un metros veinte de profundidad utilizados como fosos de abono orgánico; un par de represas construidas en el lecho del arroyo; y los 1.233 corrales de piedra prehistóricos para los pollos.
Igualmente, desarrollaron muchas practicas alternativas con las piedras volcánicas, como las cortinas rompevientos, logradas apilando enormes piedras con el fin de evitar que las plantas se secaran como consecuencia de los fuertes vientos; colocar plantas como tutores para las plantas; el uso “mantillos líticos” lo cual consistía en rellenar parcialmente el suelo con piedras hasta 30 centímetros para sembrar plantas.
Los moais son esculturas que representan los espíritus deificados de los antepasados, constituyendo una de las expresiones más relevantes de la cultura Rapa Nui.
Hay más de ochocientas figuras como éstas repartidas por toda la isla, la mayoría esculpidas en la cantera del volcán Rano Raraku. Una hipótesis dice que para su traslado se habrían construido plataformas con los árboles de la isla, siendo ésta la causa principal de su deforestación.
Nuestra realidad globalizada esta marcada por tendencias desarrollistas, deshumanizadas en donde lo único que impera es el dinero para comprar conciencias, valores, tradiciones, culturas, olvidando los valores trascendentes.
Los mensajes de la Naturaleza
La totalidad del bosque desapareció y todas sus especies forestales se extinguieron, con la sucesiva perdida de materias primas, de alimentos silvestre y la disminución del rendimiento de los cultivos. El equilibrio ecológico se estaba sepultando y sin canoas que pudieran adentrarse en el mar, estaba desapareciendo una raza que nos dejo un mensaje en las esculturas: querían decirnos que debemos escuchar los mensajes de la naturaleza y la colección moai lo repite: el secreto esta en los antepasados.
El ejemplo de Pascua nos señala lo que no debe hacerse: fue una sociedad que se destruyó a si misma sobreexplotando sus recursos. Los paralelismos entre la isla de Pascua y la ecología del mundo moderno en su conjunto son escalofriantemente obvios.
de un artículo publicado en
Porsiempreverdes