miércoles, 12 de enero de 2011

EL CHOPO


Otoño en Castilla, cuando todo todo se torna dorado..

El chopo es un árbol alto, pertenecen a la familia de los álamos blancos, alcanzan una altura de 25 a 30 metros de altura y tienen un diametro de casi 1,5 en su tronco. Mi padre plantó varias choperas, y es uno de los árboles que caracteriza estos lugares, sus ramas llegan a tener cinco metros de diámetro, en invierno se les caen las hojas, y los caminos se ven dorados, el viento arrastra sus hojas a larga distancia, hasta más de cien metros, también caen al agua y parecen gotas de oro que van danzando en la corriente, en las ciudades caen a las calles y especialmente a los niños les encanta meter sus pies entre ellas. Es un árbol precioso. Los poetas lo han cantado siempre, desde Azorín, Manuel y Antonio Machado, Unamuno, incluso Pablo Neruda lo nombra en "Confieso que he vivido" cuando dice en Un General y un Poeta: ... "...allí andaba por las calles de París, sombra quijotesca , anciano y vertical como un chopo de Castilla". Los chopos de Campos de Castilla, que Machado evoca en Soria. El chopo es un árbol que está mucho también en mi poesía. Siempre me ha inspirado.
Desnudo en invierno, verde en verano, oro en otoño y muestra un verdor diminuto entre el blanco de su madera, en primavera. Es el árbol que me ha acompañado siempre, Cecilia.

Es el árbol del corazón de España. Crece allí donde hay humedad, en una tierra seca.
Julie










EL CHOPO

Desnudo cantas
no importa cuánto el frío
sigues de pie
Sonrisa verde
nace la primavera
entre tus ramas
Te das completo
al sol de las cosechas
tu verdor brilla
Y en el otoño
tu piel dorada vierte
oro a la tierra.

Julie Sopetrán




Las fotografías, texto y poema de haikus encadenados son un precioso obsequio de Julie Sopetrán para Arbol de Diana.
Gracias amiga !
Continuamos la serie dedicada a nuestros hermanos en la Tierra, los árboles.

Julie también nos ha regalado bellos haikus para el lapacho y el roble, en entradas anteriores .. de modo que, haremos una entrada especial en Haiga, un verdadero Arbol de Haikus.

.

lunes, 10 de enero de 2011




porque el idioma de infancia es un secreto entre los dos





qué sensación de orfandad ..

gracias Maby ! amor a los árboles

domingo, 9 de enero de 2011

Salvación



Salvación

Se fuga la isla.
Y la muchacha vuelve a escalar el viento
y a descubrir la muerte del pájaro profeta.
Ahora
es el fuego sometido.
Ahora
es la carne
la hoja
la piedra
perdidos en la fuente del tormento
como el navegante en el horror de la civilización
que purifica la caída de la noche.
Ahora
la muchacha halla la máscara del infinito
y rompe el muro de la poesía.

Alejandra Pizarnik






La búsqueda del poema como única realidad, existencia hecha real sólo por la poesía, llega, como a Van Gogh, como a Artaud, a destruirla. Julio Cortázar resume bien el precio de esa búsqueda en el poema que dedica a la muerte de Alejandra:

Puesto que el Hades no existe, seguramente estás allí,
último hotel, último sueño,
pasajera obstinada de la ausencia.
Sin equipaje ni papeles,
dando por óbolo un cuaderno
o un lápiz de color.

-Acéptalos, barquero: nadie pagó más caro
el ingreso a los Grandes Transparentes
al jardín donde Alicia la esperaba.



La obsesión central de Alejandra Pizarnik fue el problema del lenguaje. “Creo que la única morada posible para el poeta es la palabra”. Pero más adelante llega a pensar que sólo puede trabajar con alusiones, con aproximaciones, pero no con palabras. Se puede expresar sólo lo obvio, nunca lo esencial, que es, para ella, indecible. Es interesante notar que Borges, en conversación con C. Fernández Moreno, dice que Lugones, que era esencialmente “verbal” —al igual que Pizarnik— se mató cuando comprendió —por fin— que la realidad es incomunicable y atroz. En sucesivas cartas a Juan Liscano hablando de su poesía Pizarnik se refiere a su lucha “cuerpo a cuerpo” con el poema, como si uno y otro fueran una misma cosa que debiera fundirse para alcanzar sentido y trascendencia: transformar la vida misma en poesía. Su amada : “la rebelión es mirar una rosa hasta pulverizarse los ojos” expresa esa fusión donde ya no hay diferencias entre contemplador y contemplado.